Ricardo López Murphy: "Kirchner es un intolerante con sus opositores"

miércoles, julio 28, 2004
El ex ministro de Economía y ex candidato presidencial volvió a la palestra. Esta vez, la catapulta la proporcionó el propio mandatario trasandino al incluirlo en un grupo de personajes a quienes acusó de querer desestabilizar su administración.


Por Norma Domínguez, desde Buenos Aires

Hace dos semanas exactamente, el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, inauguró una nueva polémica. Desde la ciudad de Santa Cruz, el jefe de Estado sorprendió con la acusación de que ciertos sectores de su país buscan "inviabilizar el gobierno". ¿Pero que tuvo eso de novedoso? Que en dicha ocasión sus declaraciones fueron con nombre y apellido. Entre los cuestionados aparecieron la respetada Fundación de Investigaciones Latinoamericanas (FIEL) y los economistas Juan Luis Bour, José Luis Espert, Jorge Ávila y el mismo Ricardo López Murphy, muy conocido en Chile, especialmente tras su postulación presidencial. Férreo político opositor, explica a Qué Pasa: "Tengo una visión y una evaluación muy negativa de la política gubernamental argentina. Es una mala política y lo he dicho hasta el hartazgo. Tiene enormes falencias en su visión, en la estrategia, en la gestión... tiene problemas de explicitación y ha generado enormes conflictos internos y externos. Pero eso no quiere decir que merezcamos este trato".

Y sin perder ímpetu, agrega: "Hubo una apreciación por parte del presidente que produjo la reacción de un fiscal y un juez de oficio, y dada la magnitud de las afirmaciones presidenciales iniciaron una acción judicial. Y eso era razonable. Hubiéramos ido todos a explicar nuestro punto de vista, y yo hubiera ido a señalar de una manera muy clara que no hay en nuestra Constitución 'delito de opinión'. Imagínese usted que me quieren adjudicar que discrepar con el presidente es una actitud delictiva. ¡No es razonable! Ni acá ni en ningún lugar".

- Pero el presidente luego se corrigió...
- El presidente, cuando el fiscal y el juez deciden iniciar las acciones judiciales, habida cuenta de los discursos pronunciados, dice: "¿Cómo se les ocurre judicializar esto, cómo me van a juzgar por lo que digo?". Es decir, tiene que ir a explicar de dónde vienen esos comentarios. Tiene que sustanciar su punto de vista. Hubiera sido muy sano para la República que eso hubiera ocurrido, y ojalá ocurra. Porque ahí se vería con toda claridad el disparate que esto ha sido.

- Frente a estas denuncias, donde a usted lo acusan con nombre y apellido de "inviabilizar"...
- No, no. "Inviabiliza" es una expresión incorrecta. Tengo una visión diferente. Creo que fue un desastre cómo manejaron la crisis energética, la cuestión de la inseguridad, las relaciones fiscales entre la nación y los gobiernos subnacionales. Ha sido un horror cómo han manejado las cuestiones contractuales, el sistema financiero argentino... Esto ha sido malo, ¡y lo puedo decir! Imagínese que en Chile acusen a alguien por discrepar con la política oficial. ¡¿Tiene conciencia de lo que estamos hablando?!.

-¿Usted se siente realmente un representante de los "desplazados de la década del '90?".
- Vamos a hablar de la década del '90 porque eso es muy importante. El presidente Kirchner era candidato a gobernador de la coalición de Menem y votó con él en el 89, 91, 93, 94, 95, 97 y 99. ¡Todas las veces votó con Menem! El jefe de gabinete Alberto Fernández fue seis años subsecretario de Menem y luego diputado por la lista del ministro emblemático de Menem, que fue Domingo Cavallo. El gobernador Solá fue nueve años secretario de Cultura...

Ellos han estado toda la década del '90 y nos acusan por las políticas de la década del '90 a los que éramos la oposición. Ninguno de nosotros tenía un cargo público en ese entonces y somos "los culpables de la década del '90". Ellos, que son los que dirigieron los destinos del país en esa etapa, siempre salen bien parados.

-¿Usted me dice que fue crítico en los '90? ¿Hubo errores?.
- Fui muy crítico. Y sí, seguramente cometimos muchos errores. En los '90 tuve muchas actuaciones y en Chile tuve muchas exposiciones donde tenía una visión crítica de lo que estábamos haciendo. Quizás debí haber sido más intenso en mis posiciones, en términos de las inconsistencias de las políticas públicas que llevábamos adelante (...) Todo eso lo hice, pero no en la medida suficiente.

Y, probablemente, el error más grande que cometí fue en 1999, cuando señalé con mucha claridad después de la devaluación brasileña -tanto que me echaron de la campaña electoral del candidato opositor- que íbamos a una crisis inmensa y que debíamos cambiar porque eso era insostenible. Me acuerdo que dije que para sostener el régimen monetario y la política económica de la convertibilidad, había que forzar una baja en las remuneraciones y que íbamos a un desastre. Pero a lo mejor, al ser expulsado del staff de campaña, además de haber seguido señalando los problemas técnicos que teníamos, debería haber alertado a la opinión pública de que las propuestas presentadas no eran capaces de resolver los problemas que teníamos.

Creo que ahí me perdió mi amor por mi patria y me perdió también que yo creía que necesitábamos un cambio de gobierno y quería que el cambio de gobierno se hiciera sin traumatismos institucionales.

Menem: "punchingball"

-¿Piensa que todos estos ataques "antinoventistas", estas denuncias, tienen que ver con una "odiosidad" hacia Menem?.
- No. Menem ha sido útil como "punchingball". Cada vez que tienen un problema, se dedican a atacar a Menem. Considero que hoy Menem no es relevante en la política argentina. Y no estoy siendo negativo; simplemente que él está viviendo fuera del país, prácticamente no forma parte de los debates, no tiene un rol. Recorro el país infatigablemente; el ex presidente no está acá. Me da la sensación que es una persona que ya no tiene un rol y que el gobierno trata desesperadamente que lo tenga, para usarlo para atacar. Pero no me parece que ése sea el contendiente.
- Pero Menem dice que va a volver.
- Lo que él diga no es la cuestión. Eso es funcional al gobierno. Si el ex presidente se dedicara a escribir sobre su gestión, a hacer su tarea de reflexión sobre lo que pasó y los problemas que tuvimos, ayudaría más que diciendo que vuelve, porque le da una excusa al gobierno para construir un adversario que para ellos es el ideal. Pero no será Menem el adversario que enfrentará al gobierno.

-¿Las denuncias que desataron este nuevo conflicto le sirven al gobierno?.
- En el fondo fue un episodio que distrajo a la sociedad, al tiempo que triplicábamos la oferta por la deuda pública. Seamos francos: en la negociación de la deuda pública hubo una propuesta que en ningún país del mundo se hubiera realizado -que fue la que se hizo en Dubai- y ésta, que es más sensata. Pero claro, era un cambio tan dramático, que había que crear otros temas. Y tenemos algunos otros problemas como el embajador que estamos nombrando en España (Carlos Bettini), que es un hombre sumamente objetado en el Senado argentino y que no entiendo por qué teniendo tantos embajadores de carrera destacados ponemos personas que son muy cuestionadas. Y bueno, todos estos conflictos tapan todas estas cosas.

-¿Toda esta polémica y estas discusiones ponen en riesgo la recuperación económica?.
- Este clima no es bueno, no ayuda. Imagínese que todos los días el presidente Lagos estuviera peleando con alguien. ¿Supone que eso ayudaría al clima de inversión en Chile? No lo creo y no conozco otro presidente que haga algo semejante.

Proyecto coalición

- Usted habló de una coalición lo más poderosa posible. ¿Se imagina junto a otros líderes considerados más hacia la derecha? El rumor que sostenía que usted y Mauricio Macri podrían aliarse generó ironías por parte de funcionarios kirchneristas.

- Hablo de una coalición que no es ni de izquierda ni de centro ni de derecha. Hoy tiene que haber una coalición más enfatizada en la reconstrucción de las reglas institucionales. Me parece que ese debate, que es legítimo y que lo acabo de hacer sobre Europa cuando me refería a los partidos, es para plantear después de una consolidación, o de un énfasis en la tarea de restablecer las reglas, la lógica y el funcionamiento institucional. Tenemos una tarea casi previa a ésa, que es reconocer que aquí también se aplica la ley de gravedad. ¿Han observado que siempre hacemos las cosas que no se hacen en ningún lugar del mundo? ¿No les llama la atención eso? Que siempre tenemos un experimento, un prototipo que, además, siempre sale mal...

- También llama la atención que hoy las dos figuras opositoras al gobierno (y acusadas por él), estén en esas antípodas de la clasificación en que los encasillan: Elisa Carrió en la izquierda y usted en la derecha...

- No me considero de derecha, creo que reflejo más un punto de vista centrista (...) Le hace daño a Argentina que me identifiquen en una posición que no tengo; si participara de la coalición conservadora, me asumiría como tal. Pero no participo.

Sí es verdad que estoy dispuesto a armar una coalición que vaya de la Social Democracia hasta la fuerza conservadora. Argentina necesita un proyecto de alternativa, modernizador, con un enorme énfasis en la concordia, en la transformación, en la incorporación de conocimiento. Le tenemos que dar al país un mensaje para mirar al futuro, para volver a recuperar nuestra autoestima.

-¿Alcanzaría con eso?.
- Bajo esas banderas podríamos armar una coalición capaz de desafiar esta coalición oficialista que tiene un poder enorme.

Se lo planteo para que se aprecie en Chile correctamente: el empleo formal en Argentina es sólo un tercio del empleo real; es decir, hay dos tercios en negro, sin ninguna regla. La verdadera sociedad argentina, la que respeta la legalidad, la que funciona, es una fracción pequeña. Entonces, me parece que a veces nuestras discusiones presuponen que estamos funcionando como lo hace Chile, y no es cierto.

En ese marco, sólo una coalición muy amplia podría ofrecer una alternativa, porque al lado de esa enorme informalidad hay un fenómeno que los chilenos no tienen y que es un enorme clientelismo, una enorme cantidad de gente que depende del tesoro público. Y esa gente está estructurada y manipulada para servir a la coalición oficialista. Si no entendemos esa realidad, jamás vamos a entender que esa "instrumentación" de la pobreza cambia las reglas del juego de la política.

Hemos pasado crisis enormes y se reelige a los mismos que las produjeron. Nuestras constituciones provinciales son para asegurar la reelección indefinida. Las cortes supremas son adictas al gobierno de turno. Tenemos un sistema electoral que da mayoría abrumadora.

Entonces, el debate de la revolución Francesa -de centro, derecha e izquierda- es distinto al que hay que dar en Argentina. Reclamaría por más transparencia, más divisiones de poderes, menos concentración, menos absolutismo y menos autoritarismo.

- Me acaba de describir una receta posible, pero ¿cuál cree que es la receta que aplica realmente el gobierno?.
- Hay una lucha feroz en el poder por consolidar la hegemonía presidencial. Todo el desafío del presidente es ver cómo él concentra el poder. Acumula poder y lo dice abiertamente.

-¿Hay un síndrome de autoritarismo de parte de Kirchner?.
- Los comentarios no son precisamente los de alguien que contemporiza con sus opositores. No me animaría a calificarlo como "autoritarismo", porque en sí misma esa calificación implica una escalada más complicada. Diría que tiene tendencia hegemónica, es intolerante con sus opositores y es descalificante con los que no piensan como él. No es del estilo habitual de las democracias maduras, que conviven, cooperan, dialogan y son corteses con sus adversarios.

Economía: bien, pero falta

- El presidente acaba de cumplir un año de administración, ¿cómo se imagina que sigue Argentina si Kirchner continúa con la política que ha llevado hasta ahora?.
- Hay crisis que son muy delicadas. Tenemos problemas energéticos y de logística formidables. Y vamos a tener enormes problemas de infraestructura y en el sistema financiero. De no haber una modificación importante, va a ser un sendero muy complicado.

-¿Cómo se imagina en el año 2007?.
- Para que haya 2007 para mí -que espero que sea un año de una gran contienda electoral- tiene que haber un 2005. Con esto quiero decir que nosotros (mi partido) el año que viene debemos hacer una buena elección para abrir la posibilidad de desafiar al orden político vigente. Ése es el enorme desafío que tenemos por delante.

-¿Cuál es su visión de la economía argentina en este momento?.
- Hay dos cosas que hay que entender: hemos tenido circunstancias muy favorables: los precios de los recursos naturales están por las nubes, las tasas de interés han sido muy bajas, nuestros vecinos han revaluado y el dólar se ha devaluado respecto a las otras monedas. En resumen, hemos tenido condiciones muy favorables. Debido a la crisis previa teníamos una capacidad ociosa formidable y hemos crecido prácticamente al 10%. Pero Uruguay está creciendo al 15% en las mismas condiciones, sin hacer ninguna de las barrabasadas que nosotros hemos hecho.

Para mirarlo con cuidado, lo que hay que observar es el año 1998. No hemos logrado volver al año 1998. Si se compara la trayectoria de Chile versus la nuestra, hemos caído mucho y nos estamos recuperando, pero todavía no hemos vuelto al '98, mientras Chile está muy por encima de ese año.

Fuente: Qué Pasa - Chile, 18 de Junio de 2004

Historieta de Perón

lunes, julio 19, 2004
En un reciente artículo publicado en el diario La Tercera en ocasión del aniversario de la muerte del ex presidente argentino, el periodista, escritor y ex diplomático chileno sostiene que “al culpable y supremo chanta, igual que a Maradona, la mayoría de los argentinos sigue perdonándole todo”.



Domingo Perón (de cuya muerte se cumplieron ayer 30 años) es más un personaje de la historieta que de la historia. Tomas Eloy Martínez intuyó que, para acercársele, era mejor intentar la novela. De él aprendió Carlos Saúl Menem eso de caracterizarse -como Facundo Quiroga, en su caso- para derivar, después, a protagonista de reality shows.

Es un tratamiento que a nosotros, chilenos aburridos, se nos escapa. Quizás porque hemos tenido más dirigentes opacos que líderes carismáticos o porque nunca tuvimos un gobernante tan resbaloso. Gracias al legado de Portales, cualquiera puede encajar a nuestros próceres en cajitas politológicas de manejo fácil.

Por eso, los peronólogos tratan de captar al mito según cronologías, la influencia que ejercieron sus mujeres básicas o el protagonismo que permitió a sus adláteres. Es más práctico, pues con las cajitas peronistas se hacen un lío. Baste señalar que Perón fue un presidente elegido y un dictador reelegido, un líder populista y estatista, un gobernante anticomunista apoyado en los sindicatos y parte del empresariado nacional, un militar derrocado por las FFAA, un exiliado socialista y pro-guerrillero, un dialoguista aficionado al esoterismo y un presunto estadista que retorna para abrir la economía y reprimir a las izquierdas con un precursor terrorismo de Estado. Considerando la amplitud de la gama, es de agradecer que los peronistas actuales, aunque impredecibles, oscilen sólo entre la socialdemocracia y el liberalismo extremo.

Académicamente podría sostenerse, por tanto, que el peronismo no existe. El líder sería como la esfinge sin secreto de Oscar Wilde: alguien que, siendo vacío, da la impresión de tener contenidos que otros quieren encontrar. Sin embargo, la verdad es que hubo una vez un Perón con base doctrinaria fuerte. Sus primeras señales surgieron en la segunda mitad de los años 30 cuando, tras pasar un año en Chile como agregado militar (se le relevó por su afición al espionaje), fue destinado a Italia en calidad de observador militar. En Europa comenzaba a escribirse el prólogo de la Segunda Guerra Mundial y el hombre, deslumbrado con Mussolini, volvió a Buenos Aires para conspirar en la línea nazifascista.

Con ese bagaje participó en el golpe de 1943, como líder del Grupo de Oficiales Unidos (GOU). Su habilidad lo llevó al Ministerio de Guerra y a la Vicepresidencia donde, con Evita en el marketing, forjó una alianza con los sindicatos más poderosos. A contrapelo del aristocratismo castrense, ésa sería su base social y electoral estable.

Pero el resultado de la guerra detuvo en seco lo que debió mirarse, desde Washington, como una intolerable expansión nazi en su backyard y, desde Chile, con la misma aprensión que los checoeslovacos de los Sudetes. Temores con fundamento, a tenor de una circular secreta del GOU de 3 de mayo de 1943, leída en 1945 en nuestra Cámara de Diputados. Su texto contenía la proclamación del destino manifiesto de Argentina, a partir de una estrategia de conquistas sucesivas. Primero, "tenemos ya al Paraguay, tendremos a Bolivia y Chile"; después presionarían a Uruguay y, con tal masa crítica, "será fácil atraerse a Brasil, debido a su forma de gobierno y a los grandes núcleos alemanes que hay en el país". Los eufóricos redactores creían que "el continente será nuestro", explicando hecho tan grandioso por "el genio político y el heroísmo del Ejército argentino".

Lo notable es que el Perón de posguerra no se resignó a la suerte de la lechera de la fábula. Si ya no podía soñarse como el gauleiter continental de Hitler, bien podía trabajar como gran dictador de una Argentina rectora en el cono sur. A ese efecto, se proclamó antiimperialista de "tercera posición" y elaboró una amalgama que le permitiría seguir seduciendo obreros e intelectuales con el carisma del militar progresista, mantener fuera de juego a los comunistas, cultivar seguidores castrenses con el señuelo geopolítico, captar adherentes en los países vecinos y cooptar remanentes del foquismo castrista. Como concesión al viejo amor, abriría las puertas a evasores de Nürenberg, que llegaron aportando siniestras tecnologías, para ser usadas -paradójicamente- en las épocas de represión alta de las dictaduras antiperonistas.

Perón chocó, pronto, con la realidad de la guerra fría: en la región no había espacio para terceras posiciones. Diagnosticado por la Casa Blanca como un Fidel Castro avant la lettre, apenas pudo intervenir en Bolivia y Paraguay. Tuvo, es cierto, epígonos en Chile que trabajaron las líneas del complot contra los gobiernos radicales y el apoyo a la candidatura presidencial de su amigo, el general Carlos Ibáñez. Pero, en definitiva, incluso con Ibáñez gobernando, nuestro sistema de partidos fue más fuerte.

Por eso debió concentrar su poder negro en Argentina, identificando el peronismo o justicialismo con el Estado-nación y cambiando en el imaginario popular la dicotomía democracias-dictaduras, por la contradicción justicia-injusticia social. Como gobernante u obstructor de gobernantes, dinamitó así el sistema de alternancia de partidos democráticos.

Fue su éxito triste, sin fondo musical de Wagner, que está durando más de medio siglo y que marca la decadencia de un país que era culturalmente rector, en América Latina y próspero a nivel mundial. Al culpable y supremo chanta, igual que a Maradona, la mayoría de los argentinos sigue perdonándole todo.

La permanente noria argentina

martes, julio 13, 2004
A treinta años de su muerte, la vigencia de Perón, según el autor de esta nota, sigue intacta, pero las razones de ello no hay que buscarlas sólo en sus seguidores: en la otra cara de la moneda se encuentran aquellos opositores que no fueron capaces de forjar una alternativa valiosa y superadora que evitara la decadencia argentina


Se cumplen treinta años de la muerte física de Juan Domingo Perón. El personaje y las ideas que encarnó como movimiento siguen teniendo vigencia en nuestros días. Una sedicente rama de esa corriente política gobierna actualmente la república. Vale la pena aclarar que, aunque lo parezca, la calificación de sedicente no es agraviante, porque textualmente significa "pretendido" y hay otras múltiples ramas del frondoso árbol justicialista que le niegan este carácter al oficialismo de turno.

Toda realidad es una especie de navegación. La realidad argentina también. Estamos siempre enfrentados a tormentas, arribos futuros imaginariamente felices, hundimientos varios, choques de todo tipo y naufragios. También corremos el albur de tramos de calma chicha. Aunque en general, individual o colectivamente, estos trechos de sosiego son los menos. Casi como una excepción que confirmara la regla de las turbulencias habituales. Nos animamos a decir que el palo mayor de este navío imaginario y de la tragedia de su pérdida de rumbo de no llegar nunca a destino radica -precisamente- en la perduración de la actualidad post mortem de Juan Domingo Perón. Pero no se crea que él solo totaliza la culpa de nuestro retraso. Como en una moneda dramática, Perón y sus seguidores ocupan sólo una de las caras. La otra está reflejada por los no peronistas que, desde su muerte y aun antes, no fuimos capaces de forjar la alternativa valiosa. De encontrar los modos y las formas de superar lo que instrumentalmente se había mostrado apto para expresar a vastos sectores excluidos de la sociedad argentina de su hora, pero que luego se convirtió en herramienta obsoleta que paralizó el impulso hacia arriba del país y protagonizó la desgracia patética que nos hizo bajar -bajo su mismo gobierno y escalón por escalón- a niveles inauditos.

Mientras vivió, hasta el 1º de julio de 1974, no hubo un peronismo sin Perón. Es producto de la literatura fantástica imaginar un peronismo que lo soslayara o que le fuera ajeno. Mientras estuvo presente, en el país o en el exilio, hasta el último momento de su vida, retuvo todos los hilos del movimiento que había generado. Perón era un demiurgo que manejó entre sus manos, hasta el aliento final, los tiempos y los protagonistas que llevaban su sello. Los personajes y los sucesos siniestros no fueron, precisamente, circunstancias eventuales fuera de su cuidado y riguroso control. El verticalismo totalitario, el adoctrinamiento despótico, la persecución a los discrepantes, el afán y la desmesura en la unanimidad forman la trama más íntima de lo que fue ese conductor que, para el movimiento que lo invoca, lo sigue siendo. En las distintas corrientes políticas e ideológicas del siglo XX, más allá y más acá de las apoyaturas esquemáticas, late visceralmente una manera de ser, de sentir y de actuar. El peronismo también sigue siendo, treinta años después de su muerte, una manera de ser.

La otra mitad

A riesgo de que nos acusen de esquemáticos, nos atreveríamos a sostener que la historia argentina siempre ha vivido un drama potencial o manifiesto: la incapacidad entrañable de no poder vivir con la otra mitad. De no tolerar, de no soportar la existencia del otro, del que es diferente. El otro siempre ha sido el que piensa o vive de otra manera a como pensamos o vivimos nosotros. El que debería ser nuestro complemento, en una totalidad que jamás podremos protagonizar como únicos, se ha tornado -invariablemente- en la tragedia del denominado traidor. Lo fueron recíproca y alternativamente los unitarios y los federales en el siglo XIX. Los radicales y los conservadores en el XX. Lo encarnamos también, en su momento, los peronistas y los antiperonistas. Incluso, hace muy pocos años, los segmentos facciosos del propio movimiento justicialista anegaron en sangre la República. La peregrina pretensión, de rigurosa actualidad, de embellecer el crimen doméstico, que protagonizaron en su momento Perón y sus seguidores, es un ejercicio alambicado de fábula, de delirio, de quimera. José López Rega, las tres A, el baño sanguinario de Ezeiza no fueron piezas que alguien ajeno movió en el tablero del ajedrez justicialista. Fueron movidas, pensadas, sopesadas y ejecutadas por quien siempre movió las piezas y ejecutó el juego. Sólo el inmoralismo de los que se comprometieron en su momento en esos ejercicios de chacales y hoy intentan blanquear su pasado de horror puede alimentar este ensueño de extrañeza.

Pero el hombre que murió hace treinta años y cubrió con su presencia y con su ausencia más de medio siglo de historia argentina no puede ser abarcado ni agotado con un epíteto o con un panegírico. Necesita ser comprendido. Porque fue en su momento -y continúa siéndolo- una manifestación patológica de la sociedad argentina. Frente a las patologías orgánicas, Hipócrates nos enseñó para siempre a "leer" en los síntomas externos la clave del origen del mal. Hipócrates no se colocó al lado del enfermo para decir "viva la fiebre" o "muera la fiebre". Trató de encontrar las raíces ocultas que la hacían posible. Otros "médicos" en nuestro propio país, ante otras manifestaciones patológicas de nuestra sociedad, encontraron la forma de diagnosticar la causa del atraso, de la barbarie, del desierto. Y con el diagnóstico adecuado encontraron y aplicaron la terapia necesaria. Esa enfermedad del ayer se llamó Rosas y esos "médicos" fueron Echeverría, Sarmiento, Alberdi, Mitre, Avellaneda, Pellegrini, Roca. La demostración concluyente de que ayer se hizo lo que se tenía que hacer y de que en nuestro tiempo no encontramos y continuamos no encontrando la "clave de bóveda" de nuestro "malacate trágico" es que, ayer, nadie viajó a Southampton para pedir la vuelta de Rosas, mientras que nosotros engrosábamos las listas de pretendidos intelectuales, periodistas, sociólogos, historiadores que se agolpaban en Puerta de Hierro y hoy continúan con los abrumadores trabajos de afeites y cosmética. Entretanto, sigue viva la decadencia, porque sigue presente la causa de esa decadencia. Y porque enfrente de ella sigue reinando el vacío o el epíteto.

Karl Jaspers, uno de los filósofos más agudos del siglo XX, dijo: "al no saber qué ser, por lo menos fue anti". Esa humorada u ocurrencia casi genial del maestro alemán podría resumir el drama de todos aquellos que en la República Argentina, enfrentados a Perón, no hemos sido capaces de superarlo. El peronismo, mientras tanto, se ha convertido, desde 1945, en un verdadero ejército de ocupación porque, o gobierna o impide gobernar. Ha sido tolerado, a través de todos los gobiernos de facto, en lo que podríamos llamar "las efectividades conducentes", es decir, las cajas de los sindicatos en manos del peronismo. Y nuestros días son testigos de un abanico de opciones aparentemente enfrentadas que se juntan y se deshacen alternativamente. Como una especie de cometa dramática se desplaza en el cielo político de la actualidad según soplen los vientos. Mientras los actores, discípulos y seguidores de Juan Domingo Perón, como el actor Frégoli -que detrás de las bambalinas cambiaba vertiginosamente de ropas-, continúan en escena disfrazados, los que deberían reemplazarlos duermen en la platea.

El imperativo categórico de reemplazar al peronismo -no sólo desplazarlo, como sucedió en 1999- está dado por el hecho inmenso de que el sitio que ocupamos y los niveles de pobreza que padecemos en todos los sentidos responden a que el país reitera las mismas fórmulas que en su momento no dieron resultados.

A treinta años de la muerte de Juan Domingo Perón, el peronismo no es la solución sino el problema. Uno de los problemas. El otro es la oposición superadora que continúa vacante.

Si los que vinieron después de Mussolini, de Oliveira Salazar y de Franco no hubieran sido capaces de imaginar y plasmar una nueva realidad superadora, Italia, Portugal y España seguirían -con el pozo del porvenir vacío- dando inútilmente vueltas a la noria. Exactamente como hacemos nosotros.

La cosa es así de simple y de compleja.

Por René Balestra

El autor fue diputado nacional y es abogado, periodista y escritor.

Era Kirchner

miércoles, julio 07, 2004
Lo que espera René Balestra es que el presidente Néstor Kirchner llegue a ser otro Urquiza. El general Urquiza había sido "parte de la situación anterior", de una época en la que había mucho absolutismo y poca república. Pero Urquiza, el rosista, supo cambiar a tiempo, y así sentó las bases del país moderno. Como lo ve Balestra, Kirchner también fue "parte de la situación anterior": a pesar de sus críticas a Menem, desde su provincia lo acompañó durante mucho tiempo. ¿Podrá superar los viejos vicios? Balestra lo espera, pero no lo cree. Opina que ni el peronismo, en general, ni Kirchner, en particular, aprendieron todavía la lección. La de saber que nadie está completo sin el otro, sin el opuesto. Filosofía, claro, pero aplicable a todo género de materias. Balestra ha sido profesor de Derecho Constitucional, durante muchos años dirigente central del socialismo democrático, dos veces candidato a vicepresidente de la Nación, dos veces diputado nacional y autor de numerosos libros de ensayo. En la conversación explora con el humor del que suele hacer gala las aplicaciones de su máxima. Dice que un prisma tiene muchas caras, todas necesarias para completar la idea de prisma. Que no se puede pensar en la Argentina sin el peronismo, pero que el peronismo no puede ser el único elemento para pensar en la Argentina. Por lo visto, desde mayo hasta ahora, Balestra teme que el peronismo -éste, el de Kirchner- se vuelva a transformar en un "ejército de ocupación". No es que desee que el Presidente invite a los no peronistas como él a integrarse en su elenco de funcionarios: descree del éxito de esas "mezcolanzas". Espera, sí, que los que piensan diferente sean respetados, tomados en cuenta, que no se busque avasallarlos. Sólo así se reunirán las partes del todo. Sólo así podrá revivir el espíritu de Urquiza, un siglo y medio después de la interminable batalla de Caseros.




-Los optimistas dicen que ya tocamos fondo, y los pesimistas que todavía falta. ¿Usted qué piensa?

-A mí me enseñaron las isobaras en la escuela primaria, y no las terminé de entender. En la escuela secundaria me volvieron a explicar lo que significaban esas especies de huecos de mucho calor que se convertían en zonas ciclónicas que atraían vientos. En el colapso de diciembre de 2001 tuvimos la sensación de que el país se había convertido en un centro ciclónico, precisamente por vacío. Porque cuando uno ocupa el Poder Ejecutivo uno puede hacer cualquier cosa, menos no ejercerlo. Para usar una imagen un poco incorrecta en esta época, sobre todo después del triunfo del candidato republicano en California, se podría decir que un individuo no tiene derecho a encerrarse desnudo con una bella mujer y no hacer nada. El Poder Ejecutivo es algo parecido: hay que hacer cosas. Desde luego que no hay que hacer barbaridades. Una de las características del presidente Kirchner es que cree que tiene que hacer mucho. Yo le diría: "Tenga cuidado, porque una cosa es moverse y otra cosa es agitarse". O sea: no necesariamente es activo quien padece el mal de Parkinson. Lo peor que nos podría suceder es que el Poder Ejecutivo actual, a diferencia del de Fernando de la Rúa, sea un poder con mal de Parkinson, que se sacuda y no realice cosas concretas.

-¿Kirchner no está haciendo cosas concretas?

-Hasta el momento hace anuncios, tiene gestos, toma actitudes que a la gente le caen bien, pero todavía no hay una tarea gubernamental con actos concretos. Eso me preocupa, porque si el Poder Ejecutivo vuelve a caer en un vacío puede venir el problema de la isobara: atraer vientos y crear una zona ciclónica. Ahora, de lo que también tengo miedo es de que la gente empiece a identificar al peronismo con un ejército de ocupación.

-¿Qué quiere decir?

-El peronismo, único partido político nacional que ha nacido en los cuarteles, tiene una idea clara del poder, y los peronistas han logrado transmitir a millones de personas -no a mí, desde luego- la idea de que ellos son los únicos que pueden gobernar. Algunos lo han creído. Es más: algunos que, manifiestamente, no son peronistas parecería que están pasándose a este campo para poder ejercer la política.

-¿No cree que el peronismo de Kirchner difiere del peronismo de Menem?

-Lo que pasa es que el peronismo es errático, tiene una formidable capacidad de adaptación. Pero el peronismo es de derecha. Cuando surgió, los militares estaban muy asustados -y no solamente ellos, sino algunas franjas del poder en la República Argentina-: tenían miedo de que el obrero se radicalizara.

-¿De que se hiciera comunista?

-O anarquista, o socialista. Había sindicatos que eran socialistas, como La Fraternidad, la Unión Ferroviaria. Los portuarios eran anarquistas, casi siempre. También los gráficos. Los comunistas tenían la carne. Así que en realidad el peronismo fue un populismo que nació para ponerle bridas al movimiento obrero. Y lo hizo con éxito.

-Desde ese punto de vista usted dice que el peronismo es de derecha.

-Era un movimiento conservador, populista. Como era populista Bonaparte, el sobrino de Napoleón. Era seguido por millones de personas pero, evidentemente, era reaccionario. También Bismarck era muy querido en Alemania, y sin embargo era reaccionario. No necesariamente el reaccionario carece de popularidad. Recordemos el caso de Rosas: era indiscutiblemente mucho más popular que Sarmiento o que Rivadavia.

-¿Es posible que los múltiples cambios de cara del peronismo se deban a los años de proscripción?

-Así es. Este es el gran error que cometimos. Ocurrió lo mismo que en el siglo XIX, cuando tanto los unitarios como los federales creyeron que podían gobernar excluyendo a los otros. Y nosotros hicimos lo mismo en el siglo XX. Los peronistas creyeron que debían gobernar excluyendo a los que no lo éramos, y allí vienen el luto obligatorio, la afiliación compulsiva... Pero después, cuando llegó la Revolución Libertadora, cometimos la misma equivocación al creer que podíamos gobernar prescindiendo de los peronistas.

-¿Usted sentía también esto?

-Yo lo pensaba así. El problema era que los socialdemócratas argentinos teníamos muy cercanos los ejemplos de Mussolini y de Hitler. Ahora la gente se horroriza y dice: "Bueno, pero Perón no fue Mussolini, no fue Hitler". No fue Mussolini, no fue Hitler, no fue Franco, porque...-¿...porque no pudo?- Cuando se fue de la República Argentina, su itinerario fue única y exclusivamente por los países de América latina en los que gobernaban dictadores: Paraguay, Panamá, Venezuela. Los que conocieron íntimamente a Perón dicen que él era un admirador de Mussolini. Tal vez no de Hitler. El había vivido en Italia y había visto que Mussolini tenía una admirable técnica para manejar a las masas. Perón fue un gran discípulo: ya ve que después de muerto todavía sigue manipulando ciertas y determinadas cabezas. Mi temor es que el peronismo se transforme en un ejército de ocupación. Que convenza al país de que solamente los peronistas están en condiciones de gobernar. El gobierno de De la Rúa dejó mucho que desear. Como solemos decir los abogados, es público y notorio. Pero también creo que hubo un formidable operativo que fue manipulado y manejado con ese fondo de los reptiles que el peronismo tiene...

-¿Fondo de los reptiles?

-Napoleón le llamaba "fondo de los reptiles" al dinero que todo grupo de poder o gobierno debía tener para comprar a quienes tuvieran la posibilidad de influir sobre la opinión pública. Yo creo que en la Argentina hay periodistas, dibujantes, que estuvieron dentro de ese operativo. Así como hay que hacer un seguimiento del crecimiento de la fortuna de los concejales, intendentes, diputados y ministros, también habría que hacer un seguimiento del enriquecimiento personal de algunos periodistas y algunos dibujantes políticos, porque creo que esos operativos de prensa formidables que se hicieron hasta lograr la explosión de diciembre de 2001 no fueron gratuitos.

-Pero también Menem soportó una carga similar de periodistas y dibujantes...

-Sin duda. Pero cuando se hace una campaña diciendo que Menem es el campeón mundial en la cama, en la República Argentina no pasa nada. Si hago una campaña para insinuar que Menem es un sinvergüenza y un ladrón, en la República Argentina tampoco pasa nada...

-¿Eso nos parece admirable?

-Hay millones que creen que cuando uno tiene la oportunidad, tiene que meter la mano en la lata. Ahora, si me hacen una campaña diciendo que soy un idiota, un lento, un estúpido, no importa que yo tenga medalla de oro. Ya no es lo mismo. Así que el maltrato que sufrió Menem iba en la dirección que a mucha gente le gustaba. Decían de él: es el transgresor por antonomasia.

-¿No ayudó un poquito De la Rúa a desvirtuar su propia imagen?

-Si yo no quiero que la gente crea que soy homosexual, lo primero que tengo que hacer es no disfrazarme de mujer, pintarme los labios y salir con tacos altos, porque si aparezco así no voy a poder contrarrestar mi fama, en el caso de tenerla. Si De la Rúa sabía que la gente tenía la idea de que era lento, inoperante, y acentuaba en cada una de sus cosas esa fama que tenía, la consecuencia es lo de menos, porque ya se sabía de antemano, estaba prenunciada.

-Usted dice que el peronismo siempre supo qué hacer con el poder. ¿Ese sería su común denominador?

-Si yo le doy a un chico un cuchillo y todavía no tiene la habilidad para usarlo, no podrá hacer gran cosa. Si se lo doy a alguien que maneja el cuchillo como un cirujano, es otra. Pero hay que ver cómo corta, qué corta y para qué corta... Yo no adhiero al peronismo porque cada vez que ha llegado al poder lo ha usado exclusivamente en beneficio propio. Este es el problema. Fíjese ahora mismo: parecería que el Presidente no nombra a nadie que no tenga el mismo diapasón que él. No parecería que él fuera capaz de soportar a nadie que estuviera, ya no digo en la vereda de enfrente, sino que tuviera alguna ligera discrepancia en el enfoque de cómo se deben hacer las cosas. Y en realidad el que piensa distinto es la clave de la democracia. Creo que los peronistas todavía no han aprendido esta lección: el que es distinto a mí no me empobrece, me enriquece, porque me aporta una visión que yo nunca podré tener. Esto lo enseñó muy bien la escritora alemana Hanna Arendt. Ella señaló que Occidente era el otro, el distinto, el que me completa y me permite saber quién soy yo. Yo sé quién soy porque sé lo que no soy. Esto lo debería saber el Presidente...

-¿Teme que Kirchner no tolere al otro?

-Incluso la palabra "tolerar" es peligrosa. Yo tolero porque soy condescendiente, soy un perdonavidas, estoy arriba. No, no: la idea es que el otro me complete. La Argentina es una pluralidad. Si yo me salteo el peronismo -lo digo yo, que nunca he sido peronista y que probablemente me voy a morir sin serlo- mi país está manco, porque hay millones de individuos que son y van a seguir siendo peronistas. Hay un teólogo holandés que, refiriéndose al problema de Dios, dice: "Dios es la totalidad del prisma. Nosotros somos sólo cada una de sus caras. Pero sin una de esas caras el prisma estaría incompleto". Entonces: la Argentina es un prisma. Una de las caras es el peronismo. ¿El peronista quiere que esa cara sea la más importante, la más grande, la más fuerte? Bueno, lo es. Pero no es todo el prisma la cara del peronismo. Esa es la lección que el peronismo tendría que aprender, que no sé si la va a aprender y, sobre todo, no sé si podrá hacerlo con Kirchner. Hay que decir que no lo hizo cuando fue gobernador de Santa Cruz.

-Cuando Alfonsín ganó las elecciones de 1983 le ofreció un lugar en la Corte Suprema a Luder...

-Yo creo que hay que complementarse, no mezclarse. Las mixturas indebidas no son aconsejables. Fíjese en el caso de la Ucedé: terminó convirtiéndose en una banda, en esos lanchones de la Segunda Guerra Mundial cuando se hizo el desembarco en Normandía, y hoy ha desaparecido. Me llama la atención, me preocupa mucho, que en la Argentina no haya oposición. La oposición está muy diluida. Así como el peronismo tiene el pecado, no sé si venial o mortal, de la verticalidad, yo diría que el radicalismo tiene el pecado de la horizontalidad. Y yo tengo miedo de que una opinión pública infectada por la idea de que solamente un segmento de la sociedad es el que está en condiciones de gobernar pueda llegar a convertirse en un foco de septicemia. El funcionario que debería dar el buen ejemplo no lo da e infecta a la mayoría. Pero hete aquí que, como sucede en el organismo y en la septicemia, después es el resto del cuerpo el que empieza a infectar a su vez a ciertos órganos. Hay una frase de David Hume: "La cosa más terrible no es la dictadura de uno solo. Lo peor es cuando la opinión pública se ha vuelto autoritaria".

-¿El peor pecado del peronismo fue haber dado el mal ejemplo inicial que desencadenó la serie infecciosa que describe?

-La crisis, estoy convencido, llegó inclusive al nivel personal, al mal desempeño aun de los pequeños oficios. La ejemplaridad está en el padre, en la maestra que está al frente de un grado, en un portero del que se espera que haga ciertas cosas y no las hace. Pero la crisis de ejemplaridad no es solamente de los peronistas. Eso sería ejercer un fundamentalismo equivocado. Yo creo que la crisis de ejemplaridad la han producido ellos... y nosotros. Nosotros también. En nuestro campo, en el campo no peronista, hubimos muchos que dejamos que desear. Yo no me siento totalmente inocente, porque como legislador he acompañado cosas que hoy hacen que me agarre la cabeza. No puedo convertirme en la espada flamígera de la justicia, porque también me siento culpable.

-¿De qué se acusa?

-Por ejemplo, en un momento determinado se decidió hacer una rebaja del trece por ciento en los sueldos... Honestamente, me siento avergonzado de haber apoyado eso. Pero, bueno... Nos decían que eso era lo que teníamos que hacer, por las finanzas, que había que ajustarse el cinturón... Desde luego que no tengo la culpa de los protagonistas principales, pero lo que quiero decir es que no soy químicamente puro. Claro que, por otro lado, hay que sospechar de los que se presentan como químicamente puros. El agua destilada no es potable, no se puede ingerir.

-¿Falta autocrítica o hay vocación de engaño cuando los políticos se presentan como limpios de toda responsabilidad previa?

-Yo tengo 73 años, pero desde que era un muchacho supe que si una mujer juraba tres veces por minuto que era honesta, en realidad era una prostituta. A mí lo que me preocupa es que muchos de los políticos que están actualmente en el gobierno hablen como si hubieran nacido ayer, como si no hubieran tenido nada que ver con esos diez años del menemismo que ahora execran. En LA NACION yo he publicado durante diez años lo que opinaba de ese gobierno. Se puede seguir mi opinión. Pero Kirchner no se puede presentar como si fuera San Jorge frente al dragón, porque en alguna medida, en gran medida, él también formó parte de la situación durante esos diez años. No estuvo en la actitud que ahora tiene: se está radicalizando, pero post mortem.

-¿Piensa que, en todo caso, se está corrigiendo?

-Yo le abro ese crédito. Y le voy a decir por qué: porque Urquiza también había formado parte de la situación previa. Urquiza era rosista. Si hago un paralelo con Kirchner, diciendo que él acompañó a Menem en muchas cosas durante mucho tiempo, de lo cual no cabe ninguna duda, le quito la posibilidad de que se enmiende, como se enmendó Urquiza. Yo lo que le pediría es que de verdad fuera Urquiza. Casi nada...

-A usted le gusta citar frases de Ortega en el sentido de que la memoria es necesaria para ir adelante. Bajo esta luz, ¿cree que la revisión de los procesos a militares por lo ocurrido en la década del 70 ayudará a ejercitar la memoria o sólo hará que recrudezca el odio?

-Ortega y Gasset dice que la pantera, la gallina de Guinea y el caballo inauguran la vida cada mañana, y que como no recuerdan el ayer no tienen futuro. Pero una cosa es recordar el ayer y otra cosa es quedarse en el ayer. Los nihilistas, los terroristas argentinos de la década del 70 estaban devorados por el mañana. Los reaccionarios solamente viven en el ayer. Y los oportunistas, los rapaces, los corruptos, viven exclusivamente en el hoy, en una inmoralidad que sólo aprovecha lo inmediato. El Presidente no se tiene que olvidar del ayer, pero no puede vivir en el ayer. Y yo tengo la vehemente sospecha de que si el Presidente deja cesante a un abogado que lo defendía en Santa Cruz porque ese abogado había defendido a un militar involucrado en las persecuciones del proceso, y si en este momento no dice absolutamente nada sobre quien parece ser el brazo derecho del doctor Zaffaroni, entonces el Presidente tiene hemiplejia.

-Ve con un solo ojo.

-Vive con una sola mitad, su cuerpo no está entero. Tiene hemiplejia.

-¿Tenemos una imagen cierta de lo ocurrido en la década del 70?

-Todos hacen trampa. No defiendo a Astiz: que corra su suerte. Pero que Francia venga a dar lecciones en la periferia del mundo es escandaloso. ¿Qué justicia hizo Italia con el fascismo? La mani puliti ha desembocado en el actual presidente, una contradicción en el adjetivo. ¡Pero si Berlusconi es de la familia Corleone! Y también argentinos honorables le hacen el juego a una vedette que está buscando el Premio Nobel, el señor Baltasar Garzón, que no pide que eliminen el Pacto de la Moncloa. En España pueden seguir viviendo porque tienen ese pacto. Si no tendrían que meter presos a un montón de franquistas con los cuales usted se cruza todos los días en España, y que son responsables no de lo que sucedió cuando Franco ganó la guerra civil, sino también de lo que pasó después, cuando hubo un millón de españoles presos. Y fusilaron a doscientos mil. Y a esa gente no se la ha juzgado.

-Usted definió alguna vez a los guerrilleros como fascistas de izquierda. ¿También debería revisarse lo que ellos hicieron?

-Sí, pero una cosa es una banda de criminales y otra cosa es que el Estado se convierta en criminal. La responsabilidad del Estado es mucho más grave. No puede hacer ciertas cosas que las bandas hacen porque son eso, bandas. Un general de la Nación dijo que si el Ejército no está unido fuertemente a un código ético se transforma en un conjunto de bandoleros. La inmensa mayoría de los argentinos ha dictado sentencia sobre el comportamiento del Estado de esa época. Ese Estado fue criminal, y más adelante fue un Estado ladrón que se quedó con los dineros de la gente.

-Venimos de crisis en crisis, siempre al borde del caos.

-Una vez le escuché decir a Roberto Alemann: la gente cree que un país tiene fondo, pero no es cierto. Siempre se puede caer un poco más hondo. La gente tiene derecho a tener entusiasmo. Sin entusiasmo no hay combustible para seguir adelante. Pero el exceso de entusiasmo puede llevar a una depresión más grande que la que superamos. Hay que ser cauteloso en ese entusiasmo y en esa esperanza. Yo creo que hay que tener esperanza en el Gobierno, en la sociedad. Yo le creo mucho más a la sociedad.

-Su consejo sería, entonces: tengamos esperanza en lo que puede hacer Kirchner, pero sin exagerar...

-No quiero echar un balde de agua fría. Tenemos derecho a la esperanza, pero no a la ilusión, que es algo irreal. Para mí, mi mujer sigue siendo ideal después de cuarenta años de casados. Ella, aunque ha perdido la ilusión de que yo sea el príncipe azul, todavía tiene esperanzas conmigo. Esto es lo que yo quiero: que los argentinos tengan esperanza, pero abandonen la ilusión de que les ha llegado el príncipe azul.

Nadie hizo más que Perón

jueves, julio 01, 2004
Dedicamos en especial esta recopilación a los jóvenes civiles y de las fuerzas armadas que no han vivido la experiencia de esta década de infamia, cuyos hechos han sido ocultados o deformados por ideólogos interesados en el olvido o la desfiguración, que no son más que formas elementales del lavado de cerebro al que el totalitarismo trata siempre de someter a los hombres libres.
Buenos Aires, marzo de 1973


LO MORAL
a) La Patria
1.- Silenció el culto de todos los héroes y próceres.
2.- Reemplazó el Himno Nacional por la marcha partidaria y quiso hacer lo mismo con el escudo argentino.
3.- En idéntica sustitución, también suprimió las marchas patrióticas.
4.- Restó toda importancia a la celebración del 25 de Mayo y menospreció el 9 de Julio, convirtiéndolo en el “Día de la Independencia Económica”.
5.- Devolvió al Paraguay los trofeos de guerra tomados por la Argentina.
6.- Hizo quemar la Enseña Nacional.
7.- Impuso su nombre y el de su segunda esposa a provincias, partidos, ciudades, pueblos, barrios, calles, plazas, estaciones, buques, aviones, institutos, congresos, etc.
8.- El 16 de Junio de 1955 tembló y gimió en el tercer sótano del Ministerio de Guerra, después de haber hecho convocar a sus adictos a Plaza de Mayo para que lo defendieran.
9.- Producida la Revolución del 16 de septiembre de 1955 se refugió en una cañonera paraguaya, mientras lo esperaba reunido su consejo de ministros.
10.- Fue juzgado por un Tribunal Superior Militar que lo condenó con la pena máxima: falta gravísima, por la indignidad que con su inconducta puso de manifiesto, prohibiéndole el uso del título del grado y del uniforme. Firmaron el fallo cinco tenientes generales de la Nación, por unanimidad.
11.- En noviembre de 1972, pese a ser ciudadano argentino, volvió al país con pasaporte paraguayo. Y el 16.12.72 en Asunción, ratificó: “Mientras viva utilizaré el pasaporte paraguayo, que tuve el honor de recibir en 1955”.
12.- Afirmó a la prensa extranjera que el ejército del Paraguay era el más glorioso de América y renegando de la institución que le dio formación militar se jactó de ser general paraguayo (título protocolar y de intercambio entre mandatarios).
b) La Familia
13.- Obligó a usar en las escuelas primarias libros de lectura con su efigie y la de su segunda mujer en todas las páginas, acompañadas de textos donde se exaltaba a ambos como únicos “próceres”. Reemplazó por su nombre y el de ella las palabras “papá” y “mamá”
14.- Cuando murió su madre no concurrió al sepelio, enviando un telegrama y haciéndose representar por un edecán, mientras paseaba en yate por los riachos del Tigre.
15.- Creó el odio entre padres e hijos y hermanos, destruyendo a millares de familias argentinas. Fomentó la delación en todas sus formas y la recompensó.
16.- Antepuso la incondicionalidad partidaria a todo sentimiento y aún a la unión del hogar, al que dividió en “réprobos” y “elegidos”.
17.- Explotó a su propia mujer viva y después de muerta, sometiendo su cadáver embalsamado al grotesco cortejo de los serviles. Hasta ella, antes de morir, lo repudió. Dijo a un grupo de sindicalistas: “Cuídense de este miserable”.
c) La Religión
18.- Quiso entronizar en los altares su efigie y la de su mujer.
19.- Reemplazó el crucifijo por el retrato de ambos en hospitales, colegios, institutos, entidades, etc.
20.- Proclamó a su partido como “única religión nacional”.
21.- Sustituyó el Día de la Inmaculada Concepción por el “Día del Campeón” (Pascual Pérez)
22.- Decretó el 18 de octubre como “San Perón”.
23.- Hizo sancionar la Ley de la Prostitución.
24.- Persiguió, encarceló, vejó y/o expulsó a centenares de sacerdotes y obispos, entre otros: Monseñores De Andrea, Lafitte, Tato, Novoa, Dumphy, Jorba Farías, los curas de la Medalla Milagrosa, etc.
25.- Ordenó quemar y profanar, con apoyo policial, numerosos templos de la ciudad de Buenos Aires.
26.- En el mismo “operativo” quedó totalmente destruída la Curia Metropolitana.
27.- Fue excomulgado por el Papa.
d) La Verdad
28.- Aseguró haber obtenido la bomba atómica, gracias a las investigaciones de los científicos argentinos Ronald Richter y Otto Gamba, despilfarrando millones en autopublicidad y poniéndonos en ridículo ante el mundo.
29.- Dijo “He renunciado al honor más grande a que puede aspirar un militar: a ser general de la Nación, para seguir siendo siempre vuestro querido coronel Perón”.
30.- Dijo: “No tengo otra ambición que la de servir a los trabajadores, Por eso nunca seré Presidente”.
31.- Dijo: “Aunque me lo pidan a título de sacrificio personal, jamás aceptaré mi reelección”.
32.- Dijo: “Antes de adoptar semejante determinación me cortaría la mano derecha” y firmó la declaración de guerra contra el Eje cuando éste ya estaba derrotado.
33.- Cuando era presidente dijo: “Yo vivo modestamente con trescientos pesos mensuales”. Una vez que huyó, afirmó cínicamente que “podía pasar el resto de suvida comiendo billetes de mil todos los días”.
e) La Honestidad
34.- Fue procesado por haber cometido el delito de estupro contra una niña de 14 años.
35.- Hacía seleccionar por sus sicarios a sus futuras víctimas (generalmente de hogares muy humildes y en las escuelas) y les regalaba billeteras con dinero, bicicletas y motonetas con gorras “pochito”.
36.- Corrompió instituciones fundamentales de la República, comprando voluntades con órdenes para adquirir automotores “a precios de lista”. Sus favoritos recibieron centenares, y negociaron la mayor parte de ellas.
37.- Cubrió a su segunda mujer de joyas cuya valuación actual es de muchos miles de millones de pesos.
38.- No obstante su declamada pobreza colocó millones de dólares a interés en cuentas del exterior, particularmente en Suiza y los Estados Unidos.
39.- Desconfiando de los “cien años de cuerda” que se atribuía, abrió numerosas cuentas extranjeras a nombre de terceros. De la nada llegó así a figurar entre los diez hombres más ricos del mundo.
40.- Para satisfacer su propio ego obligó a deportistas, científicos, técnicos y artistas, a dedicarle públicamente sus triunfos. Los que no se sometieron tuvieron que retirarse o emigrar.
41.- Humilló a los hogares modestos en las fiestas de fin de año, haciéndoles llegar sidra y pan dulce comprados con los dineros del país, en paquetes que llevaban su retrato y el de su segunda esposa y una inscripción que decía: “Obsequio de Perón y Evita”.
LO POLÍTICO INSTITUCIONAL
f) La Ley
42.- Modificó arbitraria y fraudulentamente la Constitución Nacional para posibilitar su reelección.
43.- Ganó las elecciones haciendo fraude preelectoral, monopolizando para su partido todos los medios de comunicación, coaccionando y amenazando a través de sus personeros a todos los agentes públicos, modificando maliciosamente las inscripciones electorales, trasladando en trenes y camiones grandes cantidades de votantes de un lugar a otro de la República, etc.
44.- Hizo fraude durante y después del comicio. No depuró los padrones y empleó elementos pagados, haciéndolos votar varias veces con una misma libreta, o utilizando libretas de fallecidos; adulteró las cifras del escrutinio, etc.
45.- Implantó la afiliación obligatoria al “partido único”, como requisito indispensable para poder trabajar.
46.- Decretó el luto obligatorio por la muerte de su segunda esposa.
47.- Obligó a funcionarios, empleados y obreros a observar el “minuto de silencio” a las 20,25.
48.- Impuso la concurrencia forzosa a todos los actos partidarios.
49.- Rotuló a sus adversarios políticos como “la canalla opositora” y los encarceló, vejó y torturó.
50.- Intimidó a grandes sectores dela ciudadanía, quemando la Casa Radical, la Casa del Pueblo la sede del Partido Demócrata Nacional y el Jockey Club.
51.- En la quema de la Curia, de la Casa del Pueblo y otras instituciones, destruyó más de 200.000 libros e inutilizó importantísimas obras de arte, archivos históricos insustituibles, reliquias, trofeos patrióticos, etc.
52.- Ejercióla suma del poder público, aceptando las facultades extraordinarias que le concedieron sus obsecuentes legisladores. Violó así, junto con ellos, la Constitución Nacional, quedando todos sujetos “a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria”, que establece el artículo 29 de aquella.
53.- Sometió absolutamente al Poder Judicial y a todos los fueros de Justicia. Llegó al extremo de decir: “El gobierno y el Estado me pertenecen a mí, como funcionario. Yo actúo sobre ellos, los gobierno, los manejo, los mando” (10-1-53).
54.- Decretó el “estado de guerra interno” permanente y utilizó a su arbitrio la Ley de Residencia.
55.- Aprovechó la obsecuencia legislativa y judicial, para obtener más de cien despachos diarios, favorables a sus propósitos e intereses personales. En un solo día se llegaron a presentar en el Congreso 383 proyectos de homenajes a él y a su segunda esposa, caso único en la historia del mundo.
56.- Antepuso su vanidad a la gloria del Padre de la Patria, y pretendió equipararse a él haciéndose proclamar oficialmente, por el Congreso, “Libertador de la República”.
57.- Proclamó a su programa partidario como “Doctrina Nacional” e hizo titular a su segunda mujer como “Jefa Espiritual de la Nación”.
58.- Cuando fue derrocado le estaba levantando un monumento, con fondos recaudados mediante descuentos obligatorios.
59.- En cuanto al monumento “al descamisado”, financiado del mismo modo, nunca se construyó y nadie sabe lo que se hizo del dinero “donado” para ese fin.
g) El Ejército
60.- Postergó o no permitió el ascenso de los jefes y oficiales que se habían manifestado abiertamente contrarios a su régimen.
61.- Dispuso antirreglamentariamente la participación de las Fuerzas Armadas en actos de carácter partidario, e inició el nefasto proceso de politización de las mismas.
62.- Trató de corromper la moral de los jefes, con órdenes de compra de automotores, misiones al exterior, y otorgándoles la”medalla militar peronista”.
63.- Sometió a las instituciones armadas, como a la civilidad a un régimen de delación y servilismo.
64.- Quiso reemplazar al ejército por bandas armadas (“milicias populares”).
h) La Libertad de Prensa
65.- En 1946 clausuró “La Vanguardia” (órgano oficial del Partido Socialista),
“Cascabel”, “Antinazi”, etc. Luego “La Nueva Provincia”, “El Intransigente”, etc. En 1950, LA Comisión Visca” cerró en un solo día más de cien publicaciones. Posteriormente hizo tomar por asalto el diario “La Prensa”, del cual se apropió. En esa ocasión fue asesinado un obrero gráfico y el personal sufrió cárcel, vejámenes y torturas. Dado su discrecional manejo de las cuotas de papel, el diario “La Nación” -único no adicto- quedó reducido a dos hojas.
i) La Enseñanza
66.- Suprimió la autonomía universitaria y cerró todas las Academias Nacionales.
67.- Manejó las universidades desde la Casa de Gobierno.
68.- Reemplazó la materia “Instrucción Cívica” por una presunta “Cultura Ciudadana”, conformada a su programa partidario deformante.
69.- Persiguió y dejó cesantes a los profesores democráticos y encumbró a sus incondicionales. Destruyó virtualmente el magisterio y el profesorado masculinos, al mantener casi congelados los sueldos durante nueve años. Centenares de varones que alentaban esa vocación, tuvieron que abordar otras actividades para poder constituir o mantener una familia, quedando esa importante misión formativa, circunscripta a los docentes de sexo femenino.
70.- Reprimió a golpes a los estudiantes no adictos, por medio de sus “muchachos” casi siempre ex pugilistas a sueldo, encargados de la “persuasión”.
71.- Negó la historia, quiso cambiar el pasado y deformó la realidad espiritual y cultural de su tiempo, pretendiendo adecuarla a sus objetivos.
72.- Impuso la lectura obligatoria de “La Razón de mi Vida”, atribuido a su segunda esposa, pero escrito por un extranjero a sueldo.
73.- Convirtió en una sangrienta burla el precepto constitucional que consagra la libertad de enseñar y aprender. (Alpargatas sí, libros no” “Haga Patria: mate un estudiante”, eran los estribillos habituales de las manifestaciones peronistas).
j) La Libertad Individual
74.- Instituyó la “medalla de la lealtad peronista” para premiar la delación y la obsecuencia.
75.- Creó los “Jefes de Manzana” del partido, “Gestapo” permanente de cada barrio en cada ciudad.
76.- Creó las “unidades básicas”, verdaderas células de penetración, acción psicológica, delación organizada, reparto de prebendas y en caso necesario, mecanismo de “persuasión” dentro de cada vecindario.
77.-Hizo que la simple denuncia de cualquiera, justificara la privación ilegal de la libertad o la expulsión del empleo.
78.- Suprimió el recurso de “habeas hábeas”, la tradicional garantía contra las restricciones ilegales de la libertad corporal de las personas.
79.- Recluyó a los presos políticos y gremiales junto con los delincuentes comunes y los asesinos.
80.- Sus sicarios asesinaron a obreros: Núñez, Aguirre, cañeros de Tucumán, ferroviarios, etc.; a profesionales: Ottolenghi, Ingalinella, etc.; a estudiantes: Salmún Feijoo, Bravo, Sulky, Valle, Astrada, Beltrán, etc.; a sacerdotes: Wagner, Martinez, etc.; entre muchos otros crímenes que sería largo enumerar.
81.- A los opositores encarcelados, los acusó de “comunistas”, calificación que hizo figurar en sus prontuarios.
82.- A mujeres no adictas, las hizo rapar para marcarlas y las sometió a malos tratos y vejaciones, fichándolas como prostitutas.
83.- Durante su régimen las torturas, los vejámenes y la picana eléctrica fueron métodos habituales de “persuasión” políticas.
k) Las Fuentes de Trabajo
84.- Con su política totalitaria desalentó el trabajo en el interior del país y provocó el éxodo rural a las ciudades.
85.- Proliferaron así centenares de “villas miseria”.
86.- Provocó la necesidad del doble empleo para poder sobrevivir.
87.- Sometió a los sindicatos en una central única y dictatorial que fue su “partido paralelo” y a la vez su “fuerza de choque”.
88.- Copió la “carta del lavoro” fascista, implantándola como régimen laboral argentino.
89.- Politizó los gremios al punto de que para poder trabajar, era imprescindible ser afiliado a su partido único y adicto incondicional de su régimen.
90.- Desposeyó a los sindicatos, utilizando sus fondos en su provecho personal y en el de sus allegados. Vació las cajas de jubilaciones, incautándose de sus reservas, que sustituyó por bonos incobrables.
91.- Inauguró la entrega obligatoria de sueldos y jornales. Inventó los descuentos por planilla y otras formas de despojo actualmente en vigor (como muchas otras implantas por él)
l) La Vivienda
92.- Convirtió en una realidad angustiante el problema de la vivienda para las clases más necesitadas y para la clase media, a la que intentó destruir.
93.- La inflación que él mismo causó, le obligó a congelar los alquileres mediante una ley totalitaria. Sabía que ese medio fraudulento era el único capaz de evitar que millares de familias cayesen en la indigencia, lo cual hubiera precipitado su caída.
94.- Benefició con edificaciones palaciegas a los miembros de su camarilla gobernante, a los jerarcas del partido y a los dirigentes de los sindicatos adictos.
95.- Su política en esta materia produjo una crisis habitacional sin precedentes en la historia del país.
96.- Infligió gravísimo daño a la industria de la construcción, provocando una contracción económica que afectó a centenares de gremios afines y aumentó la desocupación.
97.- Despojó de su legítima renta a los pequeños propietarios, que vieron así diluirse el fruto de sus ahorros, al legalizarse el atropello al libre usufructo de la propiedad privada.
98.- En materia de vivienda produjo al país un atraso de más de medio siglo.
m) Los Servicios Públicos
99.- Con el pretexto de nacionalizarlos, compró y destruyó a los ferrocarriles, transformando sus servicios en una verdadera vergüenza nacional.
100.- Anuló la eficiencia de todos los servicios públicos: Teléfonos, Correos, Telégrafos, Energía Eléctrica, Obras Sanitarias, Asistencia Hospitalaria, Transportes, etc. Demoró en diez años la introducción de la televisión con respecto a otros países sudamericanos. Cuando se inició, sólo se permitieron televisores en las unidades básicas.
101.- Implantó restricciones al consumo de energía eléctrica familiar, comercial e industrial, como consecuencia del déficit energético que provocó. Las familias tuvieron que usar elevadores de tensión, los comercios fueron racionados en la iluminación de vidrieras (días para las numeraciones pares y días para las impares) y la industria obligada a funcionar con limitaciones y alteraciones horarias. También fue responsable de la implantación de los “limitadores” de consumo de nafta, consecuencia de su funesta política petrolera. Redujo a YPF a una organización burocrática atrasada e inoperante. El sindicato mandaba según sus caprichos, per encima del directorio aterrorizado. En 1955 la perforadora más nueva tenía 16 años de edad y las había de 25. Cuando cayó su régimen pudo impulsarse la acción, construyéndose entre numerosas obras, los grandes oleoductos de Campo Durán.
102.- Mantuvo virtualmente paralizada la red vial nacional. En nueve años, no llegó a terminar ni 5000 kilómetros de caminos. Después de su derrocamiento se hicieron más de 18.000 y de mejor calidad.
103.- Durante su gobierno, apenas logró un incremento de consumo de cemento por habitante, de 43 kgs. Inmediatamente después se produjo una expansión “per cápita” de 102 kgs.
104.- En energía eléctrica totalizó 2695 millones de capacidad de Kw/h contra 10915 millones de Kw/h, después de su deposición.
LO ECONOMICO
n) La Inflación
105.- Desató una espiral inflacionaria en progresión geométrica, cuyas consecuencias dificultan, aún hoy, la recuperación nacional. Manejó discrecionalmente y con criterio político, la cartera crediticia, aniquiló el ahorro y ahuyentó la inversión. El hecho de que actualmente se mantenga la misma política es –naturalmente- imperdonable; pero no exculpa en modo alguno al tirano que la implantó.
106.- Convirtió el Banco Central en una simple oficina de la Casa de Gobierno, produciendo sucesivas emisiones incontroladas hasta empapelar al país. (¿Para qué quieren dólares?” - ¿Alguno de ustedes ha visto un dólar? – “Los dólares no se comen” – decía después de haber dilapidado una enorme reserva de divisas en numerosas extravagancias demagógicas.)
107.- En nueve años mantuvo virtualmente paralizado el ingreso promedio de los argentinos, que sólo creció en un 11% contra un 43% después de su derrocamiento. Esta fue otra gravísima consecuencia de su política económica colectivizante e inflacionista.
ñ) El Dirigismo
108.- Firmó un contrato leonino con la “California” y otros grupos -que se jactaba de combatir- en detrimento de la soberanía nacional y de nuestra economía. Con su política confiscatoria llevó la crisis al campo fomentando un inexistente antagonismo agro-industrial. Expropió establecimiento agrarios en plena producción, para provecho de la camarilla gobernante. Tampoco escaparon a esta política las empresas industriales no adictas. Fue responsable de la merma de nuestras cosechas de trigo, maíz, avena, cebada, lino, etc. Dilapidó las reservas de nuestro stock ganadero sacrificando vientres y animales jóvenes y después de ocupar el primer lugar en el mundo, fuimos desplazados por nuestros antiguos compradores, llegando a tener que importar semilla de lino. De primera potencia triguera mundial, descendimos a comer pan de harina oscura.
109.- Redujo a cero nuestro parque automotor. Estableció un régimen de privilegio a través del sistema de “órdenes de compra” que manejó discrecionalmente, repartiendo más órdenes que el stock real de unidades.
110.- Creó un monstruo económico: el IAPI, corrupto organismo que negociaba irregularmente y con sentido político. Todos los artículos de primera necesidad para el consumo familiar tuvieron que ser racionados. Los argentinos conocimos las “colas” para el kerosene, el vino, la leche, el azúcar, la papa, los huevos, etc. Para recuperar el stock ganadero que había destruido, quiso obligarnos a comer pescado y gastó millones para hacer propaganda exaltando los beneficios de esta alimentación. Inventó la ropa, los enseres y hasta la comida “flor de ceibo”.
o) La Deuda y las Reservas
111.- Dijo que cuando llegó al poder había una deuda externa de 3.500 millones de dólares, por la que pagaban 500 millones anuales de amortización e intereses. Según las Memorias del Banco Central, a principios de 1946 la deuda pública no superaba los 250millones de dólares y sus servicios no alcanzaban a 40 millones de dólares.
112.- Afirmó que en 1946 no teníamos reservas financieras y que antes de su derrocamiento, teníamos 1600 millones “cash” en la mano. Según las Memorias del Banco Central, a fines de 1945 teníamos 1200 millones de dólares en oro y 460 millones de dólares en divisas; y a fines de 1955 solo nos quedaban 370 millones de dólares en oro y 110 millones en divisas.
113.- Subió al gobierno con una deuda pública de 230 millones de dólares y su administración la elevó a 757 millones de dólares, o sea más del triple en solo nueve años. Las Memorias del Banco Central que se han citado pertenecen al ejercicio de su colaborador Miguel Miranda (negociado de la hojalata). (En cuanto a los saldos que registran sus cuentas particulares en los bancos de Suiza y de otros países, nadie los conoce, pero, por algo es el séptimo entre los más grandes inversores de la Bolsa de Nueva York).
A propósito de estos bienes, es interesante recordar cómo se desveló por ellos cuando se produjo la Revolución Libertadora. Al día siguiente del estallido, el 17-9-55, ya con la mente puesta en la fuga y mientras otros ciudadanos se jugaban la vida en la lucha que se desarrollaba, él se tomó el tiempo necesario para extender ante escribano público un amplio poder para la administración de su cuantiosa fortuna. Antes del 3-12-49, había manifestado –en solemne declaración pública de bienes- que sólo poseía sus efectos personales, un automóvil Packard y una quinta hipotecada en San Vicente.
LO INTERNACIONAL
p) La Posición Argentina
114.- Logró el unánime desprestigio de nuestro país ante el mundo civilizado. Inventó los convenio bilaterales de trueque para disimular el descalabro de nuestro comercio exterior.
115.- Hizo perder a la Argentina su privilegiada posición de liderazgo espiritual y material en Latinoamérica.
116.- Perturbó de continuo las tradicionales relaciones de amistad con casi todos los países del Continente, llegando inclusive a crear conflictos inexistentes para distraer la atención de la ciudadanía con respecto a la dramática gravedad de la situación interna en todos los órdenes.
117.- Convirtió a las embajadas extranjeras en el refugio obligado de sus compatriotas perseguidos que debieron asilarse huyendo de su régimen de terror.
118.- Cuando él huyó, comprometió gravemente a las naciones que lo cobijaron, conspirando sin cesar e incitando siempre a sus adictos a la violencia y a la comisión de todo tipo de crímenes, mientras él se mantenía prófugo.
119.- Sólo cultivó estrechos vínculos de amistad con los estados totalitarios.
q) Agravios Internacionales
120.- Consecuente con sus simpatías fascistas, facilitó el ingreso al país de criminales de guerra. A este respecto se ha difundido últimamente que negoció la protección que les brindaba por dólares (Eichman, entre otros muchos jerarcas nazis y más 7000 pasaportes en blanco, que cobró a pesos de oro).
121.- Movido por su odio al Uruguay, tomó represalias contra el gobierno del país hermano, paralizando el funcionamiento de la Comisión Técnica Mixta Argentino Uruguaya del Salto Grande, y demoró así irracionalmente la construcción de esa necesaria represa.
122.- Pidió auxilio a una flota extranjera cuando consideró inminente el bloqueo naval de nuestra marina de guerra.
LAS BASES IDEOLÓGICAS
123.- Fue el gran impulsor del nazi-fascismo, sistema del cual hizo la pública apología. Dijo: “Elegí cumplir mi misión desde Italia porque allí se estaba produciendo un ensayo de nuevo socialismo”. Consecuente con su vocación antidemocrática, cuando “el Eje” fue derrotado, puso sus miras en el totalitarismo rojo.
124.- Dijo: “La Revolución Rusa Había ejercido una notable influencia, pero llegó a Occidente transformada”.
125.- Dijo: “El peronismo, en la medida en que puso el acento sobre lo social, también vivió el influjo de la Revolución Rusa”.
126.- Dijo: “En 1946 restablecí las relaciones con la URSS”.
127.- Dijo: “Los generales cavernícolas que pretendían convertir al Ejército en una guardia pretoriana, me acusaron de comunista”.
128.- Dijo refiriéndose a Vittorio Codovilla y a sus “rojos”: “Nosotros nos sentíamos mil veces más comunistas que ellos”.
129.- Dijo: “Yo aspiraba a ser el Lenín de esta Revolución”.
130.- Dijo: “Si Rusia me hubiera dado pleno apoyo, yo hubiera sido el primer Fidel Castro de América”.
131.- Hizo reiteradamente la apología de Mao Tse Tung. “Si yo fuera chino sería maoísta”. Ratificó el 11-2-73.
SU PACIFICACIÓN
132.- “El día que se lancen a colgar, yo estaré del lado de los que cuelgan”. (2-8-46)
133.- “Entregaré unos metros de piola a cada descamisado y veremos quién cuelga a quién”. (13-8-46)
134.- “A mí me van a matar peleando”. (13-8-46)
135.- “Con un fusil o con un cuchillo, a matar al que se encuentre”. (24-6-47).
136.- “Esa paz tengo que imponerla yo por la fuerza”. (23-8-47).
137.- “Levantaremos horcas en todo el país para colgar a los opositores”. (8-9-47).
138.- “Vamos a salir a la calle de una sola vez para que no vuelvan nunca más ni los hijos de ellos”. (8-6-51).
139.- “Distribuiremos alambre de enfardar para colgar a nuestros enemigos”. (31-8-51).
140.- “Para el caso de un atentado al presidente de la Nación... hay que contestar con miles de atentados”. (Plan Político Año 1952).
141.- “Objetivo: Lista de dirigentes opositores; lista de instituciones reconocidas como desafectas al gobierno; lista de opositores o de casas comerciales dirigidas o ligadas a los opositores; lista de representaciones cuyos gobiernos realizan campañas opositoras al nuestro. Personal: Serán empleados grupos previamente instruidos y seleccionados de las organizaciones dependientes de la CGT y del Partido Peronista Masculino. Misión: Atentados personales; voladuras; incendios”. (En el mismo documento).
142.- “Se lo deja cesante y se lo exonera... por la simple causa de ser un hombre que no comparte las ideas del gobierno; eso es suficiente” (3ª. Conferencia de Gobernadores, pág. 177).
143.- “Vamos a tener que volver a la época de andar con alambre de fardo en el bolsillo”. (16-4-53, horas antes del incendio de la Casa del Pueblo, la Casa Radical, la sede del Partido Demócrata Nacional y el Jockey Club).
144.- “Leña... leña... Eso de la leña que ustedes aconsejan, ¿por qué no empiezan ustedes a darla?” (El mismo día).
145.- “Hay que buscar a esos agentes y donde se encuentren colgarlos de un árbol”. (El mismo día).
146.- “Compañeros: cuando haya que quemar, voy a salir yo a la cabeza de ustedes a quemar. Pero entonces, si eso fuera necesario, la historia recordaría la más grande hoguera que haya encendido la humanidad hasta nuestros días. Los que creen que nos cansaremos se equivocan. Nosotros tenemos cuerda para 100 años”. (7-5-53).
147.- “A unos se los conduce con la persuasión y el ejemplo; a otros con la policía”. (15-5-53).
148.- “Aquel que en cualquier lugar intente alterar el orden contra las autoridades... puede ser muerto por cualquier argentino. Esta conducta que ha de seguir todo peronista no solamente va dirigida contra los que ejecutan, sino también contra los que conspiren o inciten”. (31-8-55).
149.- “Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de ellos”. (31-8-55).
150.- “Que sepan que esta lucha que iniciamos no ha de terminar hasta que no los hayamos aniquilado y aplastado”. (31-8-55).
151.- “Nuestra nación necesita paz y tranquilidad... y eso lo hemos de conseguir persuadiendo, y si no a palos”. (31-8-55)
152.- “Veremos si con esta demostración nuestros adversarios y nuestros enemigos comprenden. Si no lo hacen, ¡pobres de ellos!. (31-8-55).
153.- “Yo pido al pueblo que sea él también un custodio del orden. Si cree que lo puede hacer, que tome las medidas más violentas contra los alteradores del orden”. (31-8-55).
154.- “¡Al enemigo, ni justicia!”. (Memorando reservado “para el doctor Subiza”. De su puño y letra, con triple subrayado). (Esta misma frase la vuelve a repetir desde el exterior en junio de 1972, y se difundió por televisión a todo el país los días 21 y 22-6-72).
155.- “¡Ah... si yo hubiese previsto lo que iba a pasar... entonces sí: hubiera fusilado al medio millón, o a un millón, si era necesario. Tal vez ahora eso se produzca”. (9-5-70).
156.- “Si yo tuviera 50 años menos, no sería incomprensible que anduviera ahora, colocando bombas o tomando la justicia por mi propia mano”. (30-12-72).
157.- “Los militares son todos unas bestias”. (5-2-73).

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Esta lista que no registra ni aproximadamente todas las imputaciones posibles, buena parte afecta principios éticos fundamentales. Bastaría una sola de ellas para marcar a fuego al déspota. ¿Qué decir de más de un centenar de hechos infamantes?.
El régimen abatido por la Revolución Libertadora fue una corrupta tiranía y, como tal, intrínsecamente perverso. Aunque hubiera hecho “cosas buenas” en lo administrativo, ello no lo relevaría de la infamia. Pero en este caso, aún lo administrativo fue absolutamente deficiente y el régimen significó la ruina del país en todos sus aspectos.
Esto es historia y hay que recordarlo permanentemente para que se aprenda la lección. ¿O es que hay que estudiar a griegos y romanos e ignorar lo que pasó en el país hace dos décadas?
Y en cuanto a perdonar: ¿Se han rectificado acaso los culpables?.
CIUDADANO:
Cuando haya leído esta solicitada (NR: Diario “La Nación”, Domingo 4 de marzo de 1973, Página 11) facilítesela a un amigo, para que la conozca. Recuerde que, según el sabio consejo de Bartolomé Mitre, “el odio contra las tiranías es una fuerza moral que no debe ser extinguida en los pueblos”.
COMITE DE DEFENSA DE LA REPUBLICA
Buenos Aires, Argentina, 4 de marzo de 1973.


(Amigo: Si está de acuerdo, explíquelo a los jóvenes)